Columnas

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21 de junio de 2021

"Los animales y la filosofía"
 

Por Soledad Robledo
(CEDA Chile, Fundación Justicia Interespecie y Podcast Narices Húmedas)

«Diógenes sentado en su tinaja» (1860) Jean-Léon Gérôme

"¿Por qué huye un animal, temblando y temeroso? ¡Porque es pura voluntad de vivir, sabe que está entregado a la muerte y quiere ganar tiempo!" Schopenhauer

 

 

Los Animales y la Filosofía

 

La filosofía ahonda en territorios que la mayoría de los mortales no podemos o no queremos ver. ¿Que han dicho estos pensadores sobre los animales? ¿Las preguntas acerca de la importancia de los animales son recientes? ¿Por qué estos seres deberían ser considerados moralmente?

 

Este es sólo un resumen, de algunos intelectuales, que puede motivarnos a profundizar sobre estas conclusiones y sus autores.

 

La filosofía moral occidental tiene ya más de 2.000 años, pero durante todo este tiempo muy pocos filósofos se han pronunciado sobre la forma en que tratamos a los animales.

 

Los antiguos filósofos griegos argumentaban sobre el estatus de los animales en sí. El matemático y filósofo Pitágoras (alrededor de 580- 497/9? a.C.). estaba en contra de la ingesta de animales basándose en que tenían almas, como los humanos. 

 

Platón (429 - 347a.C.), en el Libro 2, pensaba que la carne era un lujo que llevaría a una sociedad a no ser sustentable, llena de dolor e inequidad, requiriendo más tierra y guerras para poder explotarla.    

 

Plutarco (¿alrededor de 50- 125?) se mofaba de sus lectores en su 'Ensayo sobre Comer Carne': si ellos creían que era 'natural' comer carne, entonces, "comiencen ustedes mismos a a matar lo que desean comer, pero háganlo ustedes mismos con sus propias armas naturales, sin el uso del cuchillo carnicero, ni hacha, o garrote." Este sabio griego destacaba que las personas no tienen cuerpos equipados para comer carne de una carcasa, "sin un pico curvo, sin talones y garras afiladas, sin dientes filosos."

 

Sin embargo, para Aristóteles (384-322 a.C.) los animales estaban por debajo de nosotros según las "jerarquías naturales". 

 

Descartes (1596-1650), considerado el fundador de la filosofía moderna, veía a los animales no humanos como cosas, como relojes, que debían dársele cuerda; eran sólo objetos inanimados. Si no se les alimentaba, ellos morían. Este francés decía que teníamos que ser racionales ya que estas criaturas no sentían dolor, nada. Por eso, él abogaba por su vivisección sin ningún tipo de anestesia. 

 

El pensador alemán Kant (1724-1804) reconocía que los animales eran sintientes y podían sufrir, pero negó que nosotros tuviésemos cualquier obligación moral directa hacia ellos, porque no eran ni racionales ni conscientes de sí mismos. Entonces, los no humanos eran medios meramente para fines humanos y no poseían valor en sí mismos.

 

Pero Bentham (1748-1832), abogado y filósofo inglés que fundó el utilitarismo moderno, que se explicará más abajo, concluyó que a pesar de que existen diferencias entre humanos y animales, hay una similitud importante. Ambos podían sufrir; esta capacidad, y ninguna otra, como el hablar, razonar o cualquier otra cosa, es todo lo que requieren los animales para que sean importantes moralmente, y para que los hombres tengan obligaciones morales directas hacia ellos. Sus inmortales palabras: 'la pregunta no es, ¿pueden razonar? ni, ¿pueden hablar? sino, ¿pueden sufrir?'

 

En los 70 el británico Richard Ryder (1940), mientras hacía una campaña en Oxford para hacer notar el prejuicio, siempre presente, del ser humano como centro de todo, acuñó el término especismo. Es la visión de que sólo los humanos pueden ser considerados moralmente. Piensa que es similar al racismo. Este filósofo objeta favorecer la especie propia, mientras se daña o explota a miembros de otra especie.

 

Peter Singer (1946) es considerado, por algunos, como el fundador del movimiento de los derechos animales cuando publicó 'Liberación Animal' en 1975. Este australiano cree que no deberíamos comer a los animales, que merecen ser considerados moralmente, y que deberíamos tratar sus intereses, como lo hacemos con otros intereses humanos similares. Él defiende el utilitarismo, tradición de la ética normativa, que sopesa las consecuencias positivas y negativas de una acción, para luego hacer lo que maximice lo bueno en su totalidad. Pero no lo bueno que me podría dar a mi, ya que eso sería egoísmo, sino el bien mayor. Por ejemplo, si me quisiera comer a tu perro, debería considerar las consecuencias negativas: te haría sufrir y dañaría al animal. Y la consecuencia positiva, es que me podría dar algo de placer. Entonces pienso en el dolor y el sufrimiento que podría generar esta acción, versus lo bueno que esto pudiera conllevar. Por ende, debo pensar en alternativas, quizás lo que yo quiero es sólo proteína por lo que simplemente me podría comer un plato de lentejas. Y eso permitiría que tu perro siga viviendo y que tú disfrutes de su compañía.

 

El estadounidense Tom Regan (1938-2017) llega a conclusiones muy similares a las de Singer, apelando por el vegetarianismo y veganismo, pero argumentando con razones muy distintas. Los animales tienen derechos como los seres humanos. Los animales, como los que comemos, con quienes experimentamos, usamos para entretenernos o cazamos, son sujetos de una vida; eso quiere decir, son seres conscientes que valoran sus vidas. Por eso, ninguna de estas vacas, ratones, caballos, pájaros, etc. ,deben ser utilizados como medios para llegar a un fin. No son recursos, no son bienes de consumo, no son sólo cosas para nuestro beneficio. Ellos tienen derechos: a la vida y su integridad física. Por ejemplo, si me como una gallina le estaría violando claramente su derecho a la vida y su integridad física. Lo más importante es que la estoy matando y dañando. El principal daño se le hace al animal, al cual se le trata como un recurso, para la felicidad del animal humano. Esto es malo. Este filósofo no quiere jaulas más grandes para los seres no humanos, sino que no haya jaulas, que sean respetados.

 

Es hora de revisar dos corrientes de pensamiento, muy distintas entre sí, que conciernen a los animales.

El principio de tratamiento humanitario, que se ha enraizado en occidente desde el siglo XIX, sostiene que podríamos preferir intereses humanos sobre los intereses animales, pero que podríamos hacer eso sólo cuando sea necesario y que nosotros, en consecuencia, no deberíamos infringir sufrimiento innecesario a los animales. El principio de tratamiento humanitario no es simplemente una regla moral, sino también, jurídica: leyes de bienestarismo animal que pretenden prohibirnos infringir sufrimiento innecesario a los animales. Entonces, se pone en la balanza los intereses animales y humanos. Si la balanza se inclina en favor del ser humano, si los intereses humanos en infringir daño a un animal son más fuertes que los intereses animales de que no se les cause sufrimiento, consideramos que el uso o trato es moralmente justificable porque es necesario. Es un hecho que una agobiadora parte de nuestro uso de los animales puede ser justificado por hábitos, convenciones, entretención, comodidad o placer. Por ejemplo, los usos de los animales como diversión (caza, circos, rodeos, etc.) no son necesarios. Sin embargo, estas actividades están todas protegidas por leyes. 

 

Su antagonista es el movimiento abolicionista, un enfoque emergente y radical de los derechos animales no humanos. Llama a un cese completo del uso de los animales no humanos a través de la abolición del estatus de propiedad asignados a los animales, y la adopción del veganismo y la no violencia. Se argumenta que el abolicionismo, que fue desarrollado por el estadounidense Gary Francione (1954), es el único enfoque moral consistente que considera seriamente a los intereses no humanos. El abolicionismo requiere un rechazo completo del consumo y producción de animales no humanos tanto directamente (como alimentos o ropa) e indirectamente (como entretención, sujetos de investigación o animales de compañía y 'mascotas'). A diferencia de Regan, quien cree que los intereses de los humanos pueden anteponerse por sobre los de los animales, este abogado y filósofo sostiene que tanto los seres humanos como el resto de los animales tienen interés en vivir con igual potencial para una satisfacción futura. Sin embargo, Tom Regan señala explícitamente que se debe abolir la utilización de los animales. Por ende, su obra se posiciona como el fundamento de la teoría abolicionista del trabajo de Francione y otros intelectuales. 

 

Terminemos con dos mujeres y un español que han respondido preguntas sobre el florecimiento, dominación y vida en la naturaleza, respectivamente.

 

Martha Nussbaum (1947) trabaja en la protección jurídica de las personas y los demás animales. Esta autora estadounidense creó la teoría del enfoque de capacidades. ¿Qué tipo de protección deberían tener los animales bajo la ley? Ella dice que deben protegerse sus capacidades hasta un cierto umbral: vida, salud corporal, integridad corporal, sentidos/imaginación/pensamiento, emoción, afiliación, juego, razón práctica y control sobre el propio ambiente. Todas deben ser protegidas hasta cierto punto; no es que tengan que ser maximizadas. No se trata de que los animales tengan que jugar todo el día, pero deben jugar un poco para lograr una vida feliz. Necesitan estar sanos, afiliarse con otros si es lo que ellos quieren. "Nussbaum promueve la idea de que hay algo en común que caracteriza a todos los seres vivos y es el hecho de que todos están dotados de ciertas capacidades que, potenciándolas, permiten la realización de cada ser. Esto se conoce como florecimiento y se traduce en la realización de las actividades vitales. Sólo una vida que pueda actualizar sus capacidades será una vida plena, satisfactoria y feliz", explica Gabriela Acosta en su tesis. 

La francesa Corinne Pelluchon (1967), no quiere que los animales voten, pero sí dotarlos de derechos para protegerlos de los abusos. Señala: "El principal problema es la necesidad de dominación que tenemos. Hemos desligado la naturaleza de los seres humanos. Hemos olvidado que nosotros también somos animales, que compartimos con ellos nuestras vulnerabilidades y que ellos también cuentan en el planeta, porque sienten dolor y tienen preferencias. Lo principal es ayudar a la gente a cambiar sus marcos mentales. La dominación es una manera de interactuar con el diferente, sea humano o no. Hay diferencias entre el racismo, el sexismo, el especismo y otras discriminaciones, claro, pero todas ellas tienen en común la dominación. Y el punto de partida de mi crítica a la dominación es tomar en consideración a los que son más vulnerables."  

 

Oscar Horta (1974) ha definido el especismo como la discriminación de quienes no pertenecen a una o varias especies, entendiendo por discriminación una consideración o trato desigual injustificado. Por otra parte, argumenta que, en contra de la visión "idílica" que se tiene de la naturaleza, los animales sufren de forma significativa debido a distintas causas, las cuales incluyen enfermedades, depredación, exposición, hambre y otros peligros. Su postura es actuar para proteger a los animales de este sufrimiento. También, este académico español critica acciones de los medioambientalistas: "los humanos a menudo intervienen lo salvaje por razones antropocéntricas o medioambientalistas. Un ejemplo de tales intervenciones es la reintroducción de lobos en lugares donde ya no viven para crear lo que se ha denominado 'la ecología del miedo', que está siendo actualmente discutida, en lugares como Escocia, porque no es compatible con el enfoque no especista." 

 

Es fascinante conocer parte de esta sabiduría, mentes pensantes y sensibles, que han dado respuestas morales sobre la relevancia de los animales. Su argumentación da fuerza teórica para que el resto de las ciencias, áreas de estudio y líderes de opinión vayan entendiendo que los animales si importan, que son valiosos y que no están aquí para nuestro uso. Estos a su vez, transmiten esta visión al resto de las y los mortales. 

 

Finalmente, pero no menos importante, a nosotras, las activistas que trabajamos para que algún día todos estos seres sean libres, estas reflexiones nos empoderan con razones contundentes para ayudar a construir nuestro propio discurso al momento de defenderlos.

 

Fuentes:

Gabriela Acosta

http://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/152996/El-estatus-jur%c3%addico-de-los-animales-los-animales-como-personas.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Carol J. Adams

"La Política Sexual de la Carne"(Nueva York, Bloomsbury Academic, 1990)

Gary L. Francione

'Introduction to Animal Rights' (Philadelphia: Temple University Press, 2000)

Oscar Horta

https://digitalcommons.calpoly.edu/bts/vol13/iss10/10/

Ramona Ilea

https://www.pacificu.edu/about/directory/people/ramona-ilea-phd

Corine Pelluchon

https://elpais.com/icon/2021-03-24/corine-pelluchon-cada-vez-que-comemos-es-como-si-votaramos.html

Corey Wren

http://www.interfacejournal.net/wordpress/wp-content/uploads/2012/11/Interface-4-2-Wrenn.pdf

Stanford Encyclopedia of Philosophy

https://plato.stanford.edu/index.html