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Columnas

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23 de julio de 2021

"En todas partes"
 

Por Soledad Robledo
(CEDA Chile, Fundación Justicia Interespecie y Podcast Narices Húmedas)

Libro "PIG 05049", por Christien Meindertsma, 2007.

Yo era una alumna promedio; pero al tener a mi hijo entendí que no podía desaprovechar la oportunidad que me estaban dando mis papas de estudiar. Más vale tarde que nunca...

Me gusta mucho saber sobre derechos animales y veganismo, escuchando programas y leyendo. Tengo que admitir que las fotos gráficas las veo rápidamente, y que los videos me son imposibles ya que me perturban profundamente.

¡Qué decir cuando entrevisto a activistas! Sus puntos de vista enriquecen mi saber y me dan mucha esperanza.

Una definición de veganismo es que es una filosofía de vida que pretende hacer el mínimo daño posible a los demás animales. Sí, porque una toma la decisión de no consumir animales en ninguna de sus formas, comida, productos de belleza o entretención, por ejemplo. Sin embargo, vivimos en un mundo en que la crueldad hacia los animales está en todas partes, está en los lugares menos pensados, partiendo por nuestros propios autos (la grasa animal es utilizada para producir acero y caucho).

Quiero hacer una pequeña reflexión sobre cómo el desprecio hacia los animales, y su sufrimiento, se encuentran en lugares y situaciones, que la mayoría de nosotros, jamás hubiésemos imaginado.

Voy a referirme a un libro, a parte de la historia de la aviación, un programa de radio y los consejos de una clínica.

Hace un par de años, al asistir a unas charlas contra la experimentación en animales, una expositora habló del libro “Pig 05049”*, de Christien Meindertsma, que muestra como un animal provee la materia prima para diversos productos. Algunos productos, ella señala, son esperables y conocidos mientras otros divergen dramáticamente, como son: municiones, medicamentos, papel fotográfico, cigarros, bálsamo y biodiesel. Esta obra ha sido alabada por su diseño pero espero que sus admiradores, o por lo menos algunos de ellos, reflexione sobre cómo un animal que no tenía nombre, sino era apenas un número, terminó no sólo en las bocas humanas, sino también, en un molde de aluminio, un freno de un tren o papel lija.

El otro día estaba leyendo sobre la historia de la aviación**. Me impresionó como los primeros pilotos arriesgaban sus vidas en aviones hechos de madera, alambre y tela; algunas veces sus alas se desprendían en pleno vuelo.

Los animales no estuvieron ausentes de este sueño del ser humano de volar; pero su participación fue forzada y dolorosa.

El globo aerostático inventado en Francia por los hermanos Montgolfier tuvo su primer vuelo tripulado en 1783. “Corría la especulación de que un hombre volaría en el globo, pero Etienne (Montgolfier) había decidido experimentar primero con animales inferiores. Una oveja, un gallo y un pato, suspendidos en una jaula de mimbre, fueron seleccionados como las primeras criaturas que volarían en un artefacto hecho por el hombre." Alcanzaron los 518 metros de altura para luego hundirse en un bosque. Al llegar al lugar de aterrizaje, la gente vio a dos de los animales corriendo entre los árboles. Pero el gallo había resultado herido en un ala ya que había sido pateado por la oveja.

A principios de siglo veinte los caballos seguían siendo usados como medio de transporte. Se les imponía arrastrar la carga de los nuevos aviadores; por ejemplo, tenían que movilizar cajas de madera de 15 metros de largo que contenían los fuselajes.

Cuando los pilotos emprendían vuelo, en sus cabinas descubiertas, solían dispararles a los pájaros para defenderse. En 1911 el francés Eugene Gublier mató a las águilas, que se le acercaron, al sobrevolar los Pirineos.

Finalizamos con los animales y la actualidad. Me habían recomendado leer un artículo sobre formas en que podemos convivir con la pandemia, de la prestigiosa Clínica Mayo. Uno de sus consejos era relajarse cazando o yendo a pescar.

El histórico domingo 4 de julio pasado estaba escuchando una entrevista, en una radio universitaria, sobre la convención constituyente. La periodista al terminar, hizo un comentario de que estaba en el patio de su casa al lado de una palmera que había sido plagada por loros. ¡Una verdadera molestia! No sé si fue coincidencia o no, pero al terminar el programa, la Universidad de Chile ofrecía sus servicios de eliminación de 'plagas'.

Podría seguir y seguir...

La historia de la humanidad está llena de casos donde los animales se han usado para un fin “superior”: el progreso del hombre. Lamentablemente, ha sido así. El pasado no lo podemos cambiar, pero sí aprender de él. Vivimos en el siglo 21. Debería ser ético convivir pacíficamente con todos los seres humanos y no humanos. Y a quienes no les importe sus vidas, claramente no pueden argumentar que es necesario seguir matando a los animales para progresar. Actualmente existe el conocimiento, la tecnología y la experiencia que puede eliminar la explotación animal para poder avanzar como sociedad. Hoy no debería usarse a los animales para reprimir manifestaciones, probar la eficacia de un medicamento, o ingerir proteína. Ya tenemos la evidencia de que podemos vivir de otras maneras con una fuerza policial capacitada para proteger a los manifestantes y no para atacarlos; con métodos in vitro; y con alimentos altamente proteicos, desde las humildes legumbres a las más innovadoras carnes veganas.

En cuanto a divertirse dañando a los animales, es aberrante. Sea cazar, pescar o cualquier otra actividad que lucre con los animales, como los zoológicos, no tienen razón de existir. Hay miles de otras actividades entretenidas que no hieren a otros y que se pueden hacer hoy. Sí, la pandemia nos restringe ¡pero vamos! hay que buscar otras formas de distraerse o descansar sin herir ni matar a ningún ser indefenso. Si a alguien le gusta la sangre o la acción que haga boxeo, juegue paint ball o practique actividades virtuales de tiro al arco, por ejemplo (sin blancos animales).

Plaga es un término inventado por el hombre donde clasifica lo que no le gusta o lo que cree que lo amenaza; igual que maleza, una planta que el ser humano simplemente no quiere. Podemos tomar medidas para convivir con los demás animales como mantener la casa limpia; vivir y dejar vivir (las avispas dejan sus colmenas después de un tiempo, pero cuando están ahí se comen a otros insectos); e incluso, dar métodos anticonceptivos a animales como los ciervos- si hay comunidades que les 'estorba' estos seres-.

Sí, nos queda claro que la crueldad hacia los animales está en los recovecos más inesperados del laberinto que a cada uno le toca explorar. Por otro lado, ninguna persona, vegana, medioambientalista o quien sea, puede ser “pura”, no hacerle daño a nadie. Desde que construimos una casa, le quitamos el territorio a otros seres; cuando visitamos la naturaleza estamos pisando una vida al caminar.

 

En lo personal, la clave es vivir lo más responsable y respetuosamente que podamos cada día; y en lo global, aspirar y exigir un mundo, que algún día, no haga sufrir ni mate a ningún animal. Lograr su liberación total.

 

* https://christienmeindertsma.com/PIG-05049

**Dale, Jackson, y los editores de libros Time-Life,The Aeronauts (The Epic of Flight; 4). Time-Life Books, 1980.

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