Columnas

23 de noviembre de 2020

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"La Jardinera Humanitaria"

Por Soledad Robledo
CEDA Chile y Podcast Narices Húmedas

Imagen: Natre (Solanum ligustrinum)

La naturaleza desde niña me atrajo gracias a que mi papá siempre nos llevaba a la playa y parques nacionales en vacaciones. Entonces, fue un paso natural, muchísimos años después acercarse a ella permanentente. Nos fuimos, junto a mi familia humana y no humana, al campo de la zona central para ser vecinos de las abejas, tordos (Curaeus curaeus) y guayacanes (Porlieria chilensis).

 

El otro lado de la moneda de este cambio fue ver como destruimos la vida silvestre. Es cosa de observar lo que nos rodea: aquí hay varios vecinos que destruyeron toda la vegetación nativa, que en esta zona requiere poca o nada de agua, Han plantado especies extranjeras, como cipreses italianos, que necesitan mucho riego. De hecho, muchas de estas casas son inmensas pero tienen pocas plantas y árboles, Es como si el tamaño de la vivienda importase más que su jardín... Los animales que vivían anteriormente acá, como degús  (Octodon degus), conejos y lechuzas, ya no están, Todo esto me ha llevado a pensar que quizás es mejor que las personas, yo incluida obviamente, vivamos en la ciudad dejando al mundo silvestre tranquilo, yendo a visitarlo en nuestro tiempo libre con respeto.  

 

Bueno, mientras viva aquí quiero tratar de minimizar el impacto que nuestra casa ha causado a este entorno natural. 

 

Esta experiencia ha sido enriquecida por un libro que me enseñó sobre ecología de jardín: The Humane Gardener (La Jardinera Humanitaria, en castellano) por Nancy Lawson de la editorial Princeton Architectural Press, 2017. Aprendí que la naturaleza, o una pedazo de ella, puede hallarse en cualquier parte si nosotras lo permitimos. La autora nos enseña que cada espacio intervenido por el ser humano, sea un balcón, un antejardín de un edificio o un estacionamiento, puede dar cabida al mundo natural.

 

Quiero compartir algunas de las enseñanzas, sobre este paisajismo compasivo, de esta excepcional paisajista y naturalista estadounidense:

 

Vegetación Nativa: Las plantas silvestres pueden ser polinizadores diversos porque acogen a muchos más animales que el típico jardín de ciudad. La razón es que estos animales grandes y minúsculos evolucionaron junto con la vegetación nativa, por lo que se necesitan mutuamente. Cada flor o árbol que sale solo lo consideramos "maleza"; y luego procedemos a sacarlo ya que no ha sido invitado. Pero esa planta podría haber dado cobijo a una mariposa, ese arbusto podría haber dado sombra y humedad a un sapo, o esas semillas podrían haber nutrido a un pájaro en un día frío de invierno. En el nuevo barrio Chamisero, de la Región Metropolitana, se talaron  cientos de Palquis (Nicotiana glauca)  para ser reemplazados por otra especie que aparece en las revistas de vivienda y decoración. ¡Negocio redondo para la empresa de paisajismo! Pudimos salvar a uno y lo trajimos. El resultado: este arbolito atrae al picaflor gigante (Patagona gigas) que llega cada primavera escapando del invierno de Venezuela.

 

Chao Pasto: Abejorros, mariposas y pájaros necesitan una urgente acción de conservación. El pasto es uno de los culpables de la muerte de los seres que habitan el mundo natural. ¡Qué decir del agua que consume! Son varias las razones: le echamos pesticidas que dañan a innumerables animales. Cuando se utilizan máquinas de cortar y orilladoras, matan de inmediato a todos los seres que viven en el césped o en su tierra, como las larvas que luego se convierten en mariposas. Hay abejas que necesitan capullos desde principios de primavera hasta finales de otoño. Si una reina abejorro emerge desde las hojas que estaban en la tierra, donde pasó el invierno, pero sólo encuentra pasto, le será difícil buscar polen y néctar para comenzar una colonia nueva. En vez de glorificar el color verde, el jardinero humanitario aprecia la tierra en todos sus tonos cuando llega cada estación.  Aquí, si llueve en invierno, nacen pastos silvestres que después de un mes se tornan café, fundiéndose con el resto del jardín.

 

Pesticidas No: El negocio de estos productos es dictar que los "bichos" no deben existir, negando su importancia en el ecosistema como recicladores de nutrientes, predadores, polinizadores y fuentes de alimento. No usemos pesticidas  ya que afectan directamente a los pájaros, destruyendo su cadena alimenticia. En vez de usar este veneno que mata a los insectos en toda las etapas de su vida, permitamos que los animales otorguen un control natural, Al no encontrar ningún elemento químico creado por el ser humano, los pájaros podrán alimentar a sus bebés con un rico banquete de larvas de escarabajos, orugas, arañas, y otros artrópodos (como langostas y ciempiés). Por otra parte, lo que percibimos como tierra "pobre" es exactamente lo que las especies nativas, a veces, prefieren. No necesitan fertilizante ni excesivo compostaje porque podrían reducir su vigor e incluso, matarlas. Estarían mejor si las dejáramos en paz. Aquí viven los espinos (Acacia caven), con los invitados grillos y loicas (Sturnella loyca). 

Creación de Santuarios: Nuestras casas y jardines  son perpetuamente comprados y vendidos, mientras los animales intentan vivir allí ya que es el único hogar que han conocido en su existencia. Debemos, como animales humanos, tomar ciertas medidas para proteger al resto de los animales. Los pájaros chocan contra  los ventanales ya que son transparentes. Pongamos banderines, cartulinas coloridas o papel metálico en las ventanas para evitar esto. Las mallas de fútbol y voleibol son invisibles en la noche, por lo que podrían ser trampas mortales para los pájaros. Por eso, guardémoslas cuando no estén en uso. Un animal silvestre podría quedarse enredado en adornos y en luces de navidad ubicados en el exterior. Si no podemos prescindir de ellos, por lo menos tengamos la costumbre de monitorearlos para ver que todo ande bien. Las luces exteriores pueden interrumpir el ciclo natural de las criaturas nocturnas como las polillas; podríamos reemplazarlas por aquellas que tienen sensores.

 

Recordemos que podemos aplicar los principios de este paisajismo ético en cualquier lugar, pequeño o grande. Puede ser plantando especies silvestres en las escuelas de nuestros hijos, sobrinos o nietos. Permitir que en nuestro condominio se dejen en el suelo las hojas que cayeron en otoño, ya que al descomponerse nutren la tierra, alimentan nuevas plantas y dan vida a muchas criaturas que forman parte del ecosistema del jardín. Poner en un estacionamiento un macetero con tierra, piedrecitas, unas pocas ramas y hojas, para luego ir regando y maravillandose con lo que sucederá después. Escoltar a cualquier invitado como una diuca (Diuca diuca) o un escarabajo, que haya entrado a nuestra casa, para que vuelva al exterior.

 

Quiero finalizar proponiendoles a que conozcan la obra The Humane Gardener, y visiten humanegardener.com donde nos abre los ojos sobre el paradigma del "jardín que debiéramos tener." Nancy Lawson escribe en su libro: "Estos jardineros humanitarios encarnan la ética del paisajismo compasivo, desafiando conjeturas de larga data sobre animales, plantas,y los jardineros en sí. Sus esfuerzos son una inspiración, prueba de que nuestra especie puede hacer infinitamente el bien, ayudando a la naturaleza en vez de extinguirla en cualquier propiedad y escala de presupuesto."

 

En nuestro país estamos en un período histórico de cuestionamiento y cambio, por lo que la fracturada naturaleza de nuestros barrios no debiese quedar afuera