Columnas

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22 de octubre de 2021

"No les dejarán indiferentes"
 

Por Soledad Robledo
(CEDA Chile y Fundación Justicia Interespecie)

En un mundo donde se suele privilegiar la información breve y superficial, es un respiro poder sentarse a leer un buen libro. La lectura nos puede deslumbrar, inquietar, y acompañar.  

 

Esta primavera me gustaría recomendarles tres títulos que, seguramente, no los dejarán indiferentes. Obviamente, se centran en los animales.

Platero y Yo de Juan Ramön Jiménez, Vigésima ed. Buenos Aires, Editorial Losada S.A.1962 115p. Ilustraciones de Attilio Rossi.

El pequeño burro Platero vive junto a un poeta en un área rural de España. Pasan juntos distintas situaciones: el encuentro con una niña que le encanta el burrito; el momento en que presencian al guardia disparar contra un perro sarnoso; o la huida de ambos de la bulla de un carnaval ya que no les gusta ese tipo de cosas. Estas simples vivencias ocurren en distintos lugares como la plaza del pueblo, el huerto y el pozo. A su vez, éstas fluyen con las estaciones del año, los animales en el campo, y la naturaleza.

Este corto libro conmueve por el amor que esta persona le tiene a su animal. Si bien anda en él y le pone carga ligera (esta obra se escribió hace un poco más de 100 años), siempre se preocupa de que su compañero esté sano, que no le falte agua fresca; y sabe que Platero está mejor con él. Otros hombres roban, pintan y envenenan a los burros. Incluso más, Jiménez crítica como usamos la palabra asno. Bellas son, particularmente, las descripciones de sus paseos nocturnos.

 

Platero juega con Diana, la bella perra blanca que se parece a la luna creciente; con la vieja cabra gris, con los niños... Salta Diana, ágil y elegante, delante del burro, sonando su leve campanilla, y hace como le muerde los hocicos. Y Platero, poniendo las orejas en punta, cual dos cuernos de pita, la embiste blandamente y la hace rodar sobre la hierba en flor. (p. 16)

Joyita con ilustraciones en blanco y negro, de un autor sumamente sensible, que debe ser leída pausadamente, como un poema.      

La Tejonera de Cynan Jones, 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chai Editora, 2021 148 p. Traducción de Laura Wittner.    

Esta novela galesa trata de un agotado criador de ovejas llamado Daniel, quien ha enviudado recientemente, y un cazador denominado 'el grandote'. Este último gusta de soltar a sus perros, a quienes mantiene en jaulas, para que ataquen a pequeños animales como los tejones. Así, genera dinero organizando apuestas. Estos dos hombres son diferentes, pero sus vidas se irán cruzando para converger en un desenlace inesperado.


La narración es económica y contrastante. Los capítulos son cortos. Al principio, en sólo 20 brevísimos párrafos, somos testigos del mundo infernal creado por el antagonista. Inmediatamente después, conocemos la rutina diaria de Daniel, en su pequeño campo, mientras está sumido en un profundo dolor. A pesar de lo corto de las descripciones, el escritor hace un potente uso del lenguaje. Hay partes que no son fáciles de leer; especialmente, cuando detalla la brutalidad del cazador.


Salvo una, las trampas estaban vacías. El chico oyó que los perros gemían ante algún olor; el hombre les indicó que se detuvieran y el chico apoyó el agua y estiró los dedos. Después oyó el crujido sordo del cráneo del visón y por un momento no registró qué significaba ese sonido. El hombre lo había golpeado con una pala plegable. (p. 61).    

Un libro bien escrito donde se construyen las personalidades, miserias y rutinas de dos explotadores de animales quienes, paradójicamente, tienen poco en común.


Sobre los huesos de los muertos de Olga Tokarczuk, 1a reimpresión, Ciudad de México, Editorial Océano de México, S.A. de C.V. 2019 299 p. Traducción de Abel Murcia

En el pueblo polaco de Lufcug acontecen misteriosos asesinatos de tres hombres: uno aparece muerto en su casa; un millonario yace desfigurado en el bosque; y el último, es encontrado en un cuartel de bomberos. ¿Qué tenían en común estas tres víctimas? Eran cazadores; incluso, uno de ellos era dueño de una granja de zorros. La profesora jubilada Duszejko, con la ayuda de sus amigos, empieza a averiguar quién es el culpable. Hay rumores que son los mismísimos animales que están cobrando venganza...    

Esta ganadora del Nobel urde una trama original, no exenta de humor, que será especialmente valorada por los defensores de los animales. Las situaciones, reacciones de terceros, y las emociones de la protagonista les serán familiares. Por ejemplo: su llanto ante un joven jabalí muerto por los humanos, la queja que recibe por 'preocuparse más de los animales y no de las personas', y la discusión que tiene con los cazadores. Además, hace una lúcida crítica contra el edadismo.


El corazón me latía enloquecido. Me parecía que esa cabeza ensangrentada no tardaría en girar en nuestra dirección, que por debajo de las manchas de sangre seca brillaría el blanco de sus ojos, que los labios se moverían para pronunciar unas palabras, y entonces el cuerpo treparía de regreso hacia arriba, hacia la vida, enfurecido por su propia muerte, y me agarraría por el cuello, loco de rabia. (p. 92)


Lectura que deleitará y sorprenderá, especialmente, a todas y todos quienes se sientan cercanos a los animales no humanos.