Columnas

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15 de septiembre de 2021

"Sean más creativos"
 

Por Soledad Robledo
(CEDA Chile, Fundación Justicia Interespecie y Podcast Narices Húmedas)

Septiembre es un mes hermoso ya que es el inicio de la primavera. Para la gran mayoría de nuestro país, es una época muy esperada ya que celebramos las fiestas patrias. 

 

¿Qué es Chile para mi? Una naturaleza deslumbrante y variada con sus valles, mar y desierto. Un lugar donde mejor se ve el cielo nocturno, con sus estrellas y misterios. Un grupo de creadores únicos quienes han escrito poemas, realizado pinturas, dirigido material audiovisual, y compuesto música que, seguramente, serán siempre admiradas por gente que atesora lo bello. Hoy, sobre todo, es una nación que está haciendo una labor única al escribir una nueva constitución con la participación de todos, ciudadanas y ciudadanos quienes añoramos una sociedad transparente, justa e inclusiva. 

 

Sin embargo, como activista por los animales, hay ciertas actividades del 18 que aborrezco.

 

Me cargan los asados, con animales muertos, porque soy vegana. Sin embargo, esta situación la puedo revertir de inmediato compartiendo ricas empanadas con carne de soya, haciendo pebre (comida chilena vegana), y poniendo en la parrilla salchichas, hamburguesas y longanizas hechas con ingredientes vegetales. ¡Sí, se puede!

 

Voy a seguir con lo más cuestionado de esta temporada: el rodeo. 

 

“La del rodeo será una batalla larga, pero la guerra no nos la van a ganar nunca” dice Cesar Barros en La Tercera. Este defensor férreo de las salmoneras, la empresa La Polar, y  la ganadería, argumenta que las tradiciones no se pueden eliminar; que la oposición a este “deporte” son maquinaciones de la “izquierda ultra”. 

 

Estos organizadores de actividades donde se hieren y matan a otros seres, como la caza, reciben millonarios subsidios estatales. En otras palabras, ellos gozan hiriendo y asesinando a los animales con el dinero que todes pagamos a través de nuestros impuestos. En los últimos años los organizadores de rodeo han recibido más de 3000 millones de pesos, como lo ha expuesto una carta exigiendo el fin de esta brutalidad. La federación de rodeo argumenta que merecen estos fondos porque desarrollan actividades en espacios públicos, y fomentan la cooperación entre dichas agrupaciones.  

 

No podemos quedar de brazos cruzados y aceptar esto.

 

El argumento de la “tradición” es manipulación e ignorancia.

 

Apelar a la “tradición” es la típica defensa a las actividades no éticas. En el pasado la esclavitud era visto como algo edificante. En Chile era normal que los niños trabajasen en industrias. Hoy hay lugares en el mundo donde se acepta, como parte de la cultura, los martrimonios arreglados y la mutilación genital femenina. 

 

Hay que tener en cuenta que el propósito de las tradiciones no es comer ciertos alimentos o participar en ciertas actividades, sino, fortalecer lazos familiares y comunales, como lo indica https://yourveganfallacyis.com/

 

Yo no voy a ser menos chilena por respetar a los animales y comer veganamente.

 

En cuanto al dinero que el estado le da a estas personas es, simplemente, una vergüenza; sobre todo ahora, en pandemia. Estos fondos deberían ir a apoyar a familias en salud y educación. Se podría invertir en capacitación para que los emprendedores detecten oportunidades de ingresos. Por último, cuando ya no exista crisis sanitaria, estos subsidios deberían darse a los verdaderos deportistas. Hay mucha gente joven talentosa que necesita apoyo para desarrollar su disciplina deportiva. Nuestro país no puede ser sólo fútbol.

 

Los defensores del rodeo no pueden esgrimir que requieren nuestra plata ya que su actividad fomenta el uso del espacio público, e impulsa la ayuda entre los organizadores.

 

Las medialunas son unos lugares rudimentarios, que se construyen con unos palos, en medio de un terreno. Las ciudades y los pueblos deben incentivar a que la gente vaya a las plazas, a que visite sus museos y que camine por sus veredas. Pero esto se hace a través de actividades que enaltezcan el espíritu de las personas, y que no utilice a los animales. Ejemplos hay muchos: cicletadas familiares, conciertos al aire libre y ferias de libros.

 

Claro, los amantes de los rodeos son organizados ya que tienen muy buenas relaciones con ciertos diputados y senadores. Ahí se entiende que su actividad apunta a lo que ellos denominan “vida asociativa”. ¿O no debería llamarse “existencia parasitaria”? Estos señores y señoras deberían ir a buscar dinero a otras partes. No deberían meterse en el bolsillo de los chilenos y chilenas, que en su mayoría, no adhieren a prácticas de maltrato animal. Vayan al sector privado donde ellos mismos tienen negocios y contactos. 

 

Sean más creativos: hagan concursos nacionales de elaboración de volantines, lancen festivales de música con grupos familiares, y trabajen en casonas de campo para que se conviertan en centros culturales. Los recursos estatales podrían apoyar dichas iniciativas.

 

Finalmente, el diputado Pablo Prieto es tristemente recordado por su frase “si no le gusta el rodeo, no participe”. Pero los defensores de los demás animales reaccionaron creando una gran imagen, en redes sociales, de una vaca diciendo “yo no quiero participar CTM”. 

 

Claro, si los huasos siguen insistiendo que sean ellos mismos los que se expongan en la media luna a sufrir golpes, persecuciones y descargas eléctricas. No toquen ni se acerquen a los animales no humanos, que no están en este mundo para ser víctimas de su violencia y entretención.

 

No más rodeo en Chile. Que muera ya una actividad inmoral que, más encima, se beneficia del dinero de todxs los chilenos.