• Claudia Arancibia Cortés

La entrada en vigencia de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de Estados Unidos en Chile

Y sus alcances respecto a la industria salmonera nacional

Recientemente, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), informó de la presentación de una denuncia ante el Ministerio Público de Puerto Natales, luego de recibir el informe de necropsia de una ballena varada en el muelle Skorpios de la misma localidad, el cual arrojó como causa de muerte más probable, un impacto de gran magnitud.


Si bien en este caso no hay detalles del responsable directo, investigaciones científicas han constatado que diversas especies de mamíferos marinos en la Patagonia Chilena, tales como ballenas, delfines y lobos marinos, se encuentran constantemente expuestos a los impactos negativos ocasionados por las operaciones acuícolas provenientes de la industria salmonera, una industria que se ha desarrollado de forma expansiva, convirtiéndose en la segunda mayor economía del país después del cobre, y a nivel mundial Chile es el segundo productor después de Noruega, con ingresos por sobre los 5 mil millones de dólares en 2021.


Entre los impactos provenientes de esta industria contra la fauna marina, se encuentran los enmallamientos de ballenas y delfines con las redes peceras de los centros de cultivo, así como el tráfico marítimo que conlleva a las colisiones de ballenas con barcos, a tal punto que solo en los últimos 10 años, se han registrado 40 casos de muertes o heridas a ballenas asociadas a la interacción con embarcaciones. Estos hechos son considerados como impactos gravísimos, ya que coloca en riesgo la conservación de algunas especies como la ballena azul, debido a que en algunos sectores de la Patagonia norte, donde se ubican importantes fuentes de alimentación de este cetáceo, y donde hay gran presencia de tráfico marítimo acuicultor (aproximadamente 700 embarcaciones diarias), se estima una población de entre 200 y 700 individuos, por lo que cualquier situación de colisión con resultado de muerte, afecta inevitablemente su conservación.


Otro impacto que ha generado mucha controversia en la comunidad, son los asesinatos de lobos marinos que ingresan a los centros de cultivo para alimentarse de los salmones. En 2018, dos trabajadores de la empresa Cultivos Yadrán, en la región de Aysén, fueron sentenciados por el Juzgado de Letras y Garantías de Puerto Cisnes por el delito de maltrato animal, al asesinar a un lobo marino que ingresó a una jaula balsa, propiciándole fuertes golpes con fierros, donde el sufrimiento del animal se extendió durante 20 minutos. Y solo en 2019, la Brigada Investigadora de Delitos contra el Medioambiente (Bidema) recibió 5 denuncias por maltrato hacia lobos marinos en centros de cultivo de salmones.


Aquí cobra gran relevancia la reciente entrada en vigencia de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de Estados Unidos, Marine Mammal Protection Act (MMPA por su sigla en inglés), aplicable en Chile desde enero de 2022 para la industria pesquera y acuícola, la cual establece que los Estados pesqueros que exportan productos del mar hacia el país estadounidense, deben cumplir con los estándares de protección de mamíferos marinos establecidos por el país norteamericano, y su cumplimiento es de vital importancia para las industrias nacionales como la salmonicultura, ya que es justamente Estados Unidos el primer país importador de salmón nacional.


Los dos objetivos fundamentales de esta ley atienden a mantener la vida de las poblaciones de mamíferos marinos en condiciones sostenible óptimas, y mantener su papel ecológico en la salud del océano, rigiendo además el principio precautorio, el cual ordena la adopción de medidas inmediatas para reponer cualquier especie o poblaciones de estas que hayan disminuido, quedando por debajo de su población óptima sostenible, aun cuando no exista un conocimiento adecuado sobre la ecología y las dinámicas poblacionales de los mamíferos marinos, así como de los factores que inciden en su capacidad de reproducirse exitosamente. Frente al incumplimiento de las condiciones de protección y conservación de especies impuestas por esta ley, la consecuencia más importante para el infractor es la prohibición de importación de pescado y productos pesqueros a Estados Unidos.


A fin de dar cumplimiento a los estándares de protección y conservación impuestos en el MMPA, en Chile se han ejecutado algunas modificaciones normativas, en lo relativo a las interacciones de la industria del salmón con mamíferos marinos, como es el Decreto Supremo N°125 de 2019, del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, mediante el cual se modificó el Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA), obligando a todos los centros de cultivo de salmónidos, a instalar alrededor de las redes peceras una red lo suficientemente resistente para evitar o minimizar los enmalles de mamíferos marinos. Además, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) dictó la Resolución Exenta N°2811 de 2021, donde definió el tipo y alcance de las interacciones con mamíferos marinos con la industria, respecto de los cuales se aplicarán planes de contingencia, refiriéndose a las situaciones de enmalles e ingreso de especies a los centros de cultivo, además de regular la realización de los reportes de avistamientos de los mismos.


A pesar de los avances efectuados, aún quedan algunos desafíos pendientes en materia reguladora para mitigar los impactos negativos provocados por las operaciones de la industria del salmón sobre los mamíferos marinos. Por ejemplo, se encuentran las colisiones de ballenas con barcos, manteniéndose aun en carácter de voluntaria la normativa elaborada por la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar), a través de la Gobernación Marítima de Castro, la cual, entre otros aspectos, recomienda la disminución de la velocidad de navegación igual o menor a 10 nudos de día, e igual o menor a 8 nudos en la noche, sin interrumpir la trayectoria de la ballena o manada.


Lamentablemente, los varamientos de ballenas a consecuencia de colisiones continúan ocurriendo con una frecuencia indeseada, y solo en el pasado mes de abril se reportaron 3 eventos de varamientos en diferentes zonas del país, haciéndose necesaria la protección de las rutas migratorias de estas especies. Cabe recordar que 9 de las 14 especies de ballenas que existen en el mundo llegan a las costas nacionales, extendiéndose a lo largo de todo el litoral, por lo que el excesivo tráfico marítimo acuicultor interrumpe su libre paso, afectando negativamente el desarrollo y calidad de vida de estas, además de su supervivencia y conservación de sus poblaciones.


Finalmente, una correcta aplicación del MMPA no solo contribuye a la conservación de las especies de mamíferos y sus poblaciones, sino también a cuidar la salud del océano, pieza clave en la lucha contra el cambio climático, ello por contar con la capacidad de almacenar y secuestrar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. Lo anterior, debido a que muchas de las especies que alberga colaboran activamente en la mantención de la biodiversidad marina, la buena salud del océano, y también luchan constantemente contra la crisis climática, como es el caso de las ballenas, que son capaces de almacenar en sus cuerpos grandes toneladas de dióxido de carbono, y fertilizan el océano con sus fecas y orina, contribuyendo a la generación de fitoplancton, siendo este último vital para la producción del 50% del oxígeno en la atmósfera.



 

Claudia Arancibia Cortés


Abogada, Universidad Diego Portales. Postítulo en Derecho Minero, Universidad Finis Terrae. Entre 2020 y 2021 trabajó como consultora legal externa para el Programa de Biodiversidad Marina y Protección Costera de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). Correo electrónico: arancibiac.claudia@gmail.com






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